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¿Cuándo acudir a un logopeda?

¿Cuándo acudir a un logopeda?

Muchos padres presentan preocupación por el desarrollo del lenguaje de sus hijos. Es habitual que profesores y/o familiares quiten importancia a esto; “espérate es pronto”, “ya hablará”, “aún es pequeño, tranquilo”, “yo conozco… “. Si tienes dudas sobre si el desarrollo del lenguaje y habla de tu hijo/a puede estar comprometido consulta con un especialista, no esperes. Puede ser algo madurativo y esos signos de alarma desaparecer con el tiempo, o puede que haya una dificultad en el lenguaje; en este caso la espera puede ser perjudicial para el desarrollo del lenguaje.

El lenguaje es un pilar básico del desarrollo, gracias al él comprendemos el mundo que nos rodea, podemos comunicarnos, expresar sentimientos, nos ayuda a organizar el pensamiento y genera inteligencia. Además, es un proceso evolutivo y continuo. De ahí, la importancia de realizar una intervención y un diagnóstico precoz; cuanto antes se intervenga, mejor será el pronóstico ya que se verán menos comprometidos otros procesos cognitivos y académicos.

Cuándo puede nuestro hijo necesitar un logopeda?

Y aquí la duda de muchos padres … ¿CUÁNDO CONSULTAR A UN LOGOPEDA?

Lo más habitual suele ser cuando vemos que el habla y el lenguaje no se ha desarrollado o no se desarrolla con normalidad. Pero además, debemos prestar atención a niños/as que:

  • No gesticulan
  • No socializan
  • Presentan retraso en el habla o no habla
  • Muestran dificultades de comprensión
  • Tienen problemas para expresarse

En definitiva, es importante acudir a un logopeda cuando en los primeros años de vida los niños muestran dificultades que no son propias de su edad. Pero claro!! Como padres no sois especialistas y no tenéis porqué saber qué hitos del desarrollo se producen a cada edad. Por eso, os dejamos algunos datos que se consideran “señales de alarma” para el desarrollo del lenguaje.

De 0 a 6 meses

  • El recién nacido presenta dificultades de succión.
  • El bebé no reacciona ni se orienta hacia el sonido o voz.
  • No hay muestras de sonrisa social.
  • No mantiene el contacto ocular.
  • Falta de llanto
  • No hay emisión de sonidos o balbuceo.

De 6 a 12 meses

  • El bebé presenta dificultades ante el cambio de consistencia alimentaria.
  • No hay sonrisa social.
  • El bebé no dirige la cabeza al oír su nombre.
  • No reacciona ante los cambios de entonación de sus interlocutores.
  • No imita ni emite sonidos con intención comunicativa.
  • No comprende palabras familiares.

 De 12 a 24 meses

  • No responde a pequeños intercambios verbales.
  • No se involucra en los juegos infantiles, como el cucú-tras
  • El niño no usa el gesto para pedir algo.
  • No comprende órdenes simples de negación o reclamo.
  • No aparecen las primeras palabras con significado (mamá-papá…)

De 18 a 24 meses

  • Al niño le cuesta aceptar los alimentos sólidos y se le resiste masticar.
  • No dice al menos 3 palabras con una finalidad, no por repetición.
  • No ha aparecido el «NO».

2 años

  • Si no tiene un vocabulario mínimos de 25 palabras
  • Hace combinaciones de 2 palabras
  • No hay muestras de juego simbólico.
  • El niño no dice su nombre.
  • Le cuesta adquirir vocabulario nuevo (desarrollo muy lento)

3 años

  • Se produce la explosión del lenguaje (muchas ganas de hablar y comunicar)
  • Usa frases de con tres palabras
  • Si las personas de su entorno no lo entienden.
  • No comprende órdenes verbales más difíciles que en las fases anteriores.
  • Muestra conductas inapropiadas (empujar, pegar…) o se enfada mucho.
  • El repertorio de vocabulario es limitado (tiene pocos verbos, no hay muestra de plurales, no usa preposiciones, etc.).
  • El repertorio de funciones comunicativas es muy reducido (no formula preguntas, negaciones…).
  • Se observa salivación o babeo constante.
  • Presenta alteraciones en la oclusión dental.

4 años

  • Si no estructura frases de 5 o más elementos.
  • Errores en la pronunciación.
  • No comprende instrucciones complejas.
  • Vocabulario reducido.
  • Habitualmente respira con la boca abierta.
  • Al niño le cuesta hablar fluidamente y tartamudea con frecuencia.
  • Le cuesta relacionarse con iguales y prefiere jugar solo.

5 años

  • Le cuesta mantener una conversación.
  • Lenguaje desorganizado.
  • No usa frases elaboradas y complejas.
  • No utiliza el lenguaje para contar experiencias con claridad, coherencia y vocalización entendible para todos.
  • Errores en la pronunciación.
  • No comprende lo que se habla con él
  • Dificultades para el aprendizaje de la lectura y escritura.

Por supuesto, no todos los niños son iguales y cada uno sigue si propio ritmo. Si tienes dudas llámanos sin compromiso. Estaremos encantadas de poder ayudarte.

 

Cristina Martínez Carrero

Psicopedagoga y Maestra AL

 

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