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¡Oh no, me he quedado en blanco!

¡Oh no, me he quedado en blanco!, ¿Te suena? Suele ocurrir en el momento menos oportuno. Nos olvidamos momentáneamente de aquello que creíamos sabernos tan bien, en medio de un examen, en la presentación de un trabajo…  Quedarse en blanco es algo normal y así debe ser considerado. De hecho, tiene una explicación neurológica.

ÉPOCA DE EXÁMENES = ANSIEDAD, ESTRÉS Y CANSANCIO

Ocurre en momentos de gran tensión emocional. El estrés afecta a la frecuencia cardiaca, bombeamos más sangre al cerebro, músculos y pulmones, lo que a su vez nos pone en un estado de alerta que nos permite estar más atentos y preparados, aumentando nuestra capacidad de concentración y velocidad de reacción. Pero como todo, depende del nivel de tensión emocional, será “beneficioso” o “perjudicial”. Ya que el estrés afecta a zonas del cerebro relacionadas con la memoria y la recuperación de recuerdos.

“Se sabe que una ansiedad moderada puede mejorar nuestra productividad, pero que, en cambio, cuando es elevada y sostenida en el tiempo, puede abocar al fracaso”

Cuando estamos estresados se dispara una hormona llamada corticosterona, que es la responsable de estos momentos de bloqueo, donde parece que todo se nos ha olvidado, y es debido a que esta hormona afecta a la memoria, bloqueando los sistemas de recuperación de la información. Puede llegar a bloquearnos durante un tiempo prolongado, unos 90 minutos. Por eso, cuando nos sentimos más relajados recuperamos toda esa información que parecía haberse borrado.

Pero como todo en este mundo, tiene solución. En EEUU parecen haber creado un método infalible para calmar los ánimos antes de una prueba. Antes de los exámenes, los alumnos han de escribir cuáles son sus pensamientos y sentimientos. Aunque pueda parecer a priori un método que aumente la ansiedad, en realidad ayuda mucho a los estudiantes a eliminar pensamientos tóxicos como “no puedo”, “voy a suspender”…

Y es que como decíamos antes todo tiene solución: ¿QUÉ PUEDO HACER?

  • Las técnicas de relajación son muy beneficiosas, ayudan a gestionar mejor tus pensamientos, sentimientos y emociones.
  • Evita repasar en el último momento, no vas a adquirir lo que no te has aprendido antes y vas a conseguir ponerte más nervioso/a
  • Intenta dormir bien antes del examen, no estudies esa noche. Si te cuesta conciliar el sueño ayúdate de una tila y de técnicas de relajación
  • Antes del examen, respira profundamente 3 o 4 veces. Si pese a ello sigues muy nervioso/a, haz uso de una pelota antiestrés.
  • Evita pensamientos negativos “no lo voy a conseguir”, “seguro que suspendo”… Intenta suplirlos por fortalezas que tienes, olvidándote de los que te faltan en ese momento.
  • Cuando te den el examen, dale la vuelta, respira y antes de hacer el examen, léete todas las preguntas. Selecciona las que mejor te sepas, empieza por estas, dejando para el final las que peor te sabes. Intenta controlar el tiempo.
  • Antes de contestar… Hazte un esquema mental previo antes de hablar del tema que te preguntan (prepara en una hoja a parte los conceptos que recuerdes de forma ordenada)
  • Repasa siempre que puedas.

 

Para ello antes de estudiar es importante:

  • Planificarte, no dejes todo para el último momento.
  • Asegúrate que antes de estudiarlo lo comprendes.
  • Intenta aprenderte los temarios con tus palabras, elabórate resúmenes, evitando aprenderte todo de memoria.
  • Ayúdate de esquemas, grabaciones… combina el aprendizaje visual con el auditivo.
  • Usa reglas mnemotécnicas (memorizar conceptos a través de otras palabras que no tienen por qué estar relacionadas con el tema en cuestión)
  • Repasa y haz simulacros de exámenes

Si a pesar de todo esto te sigues quedando el blanco, intenta beber un poco de agua, vuelve a respirar y cambia de pregunta, retomando más adelante la cuestión que nos ha generado el bloqueo.

Te animo a que practiques estos sencillos ejercicios para evitar quedarte en blanco en tu próximo examen o exposición oral. Es un aprendizaje que requiere paciencia y práctica; no pretendas controlarlo a la primera. Aprender a controlar la ansiedad te ayudara también aprender a controlar el estrés ante otras situaciones que te surjan en tu vida diaria.

 

Cristina Martínez Carrero

Psicopedagoga y Maestra AL

 

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